Tras la muerte de nuestr@s hij@s, podemos elegir abrir nuestras mentes y nuestros corazones a creer que el ser humano es algo más que un cuerpo físico, que somos seres espirituales viviendo una experiencia humana, que nuestr@s hij@s continúan estando con nosotr@s, que se dan cuenta de todo lo que ocurre en nuestras vidas, que nos apoyan y guían, que podemos seguir manteniendo nuestra relación con ell@s -no de la manera que nos gustaría, pero sí una relación significativa, consoladora y plena. Nos llevará tiempo y esfuerzo, pero tod@s podemos hacerlo.

Desde que falleció mi hijo Steven he emprendido una intensa misión: leer, investigar, estudiar, hacer cursos y entrenar en círculos de desarrollo psíquico y mediumnidad. Con los conocimientos que he adquirido sobre cómo funciona la comunicación con el plano espiritual, los muchos mensajes que he recibido de Steven a través de otros médiums han tomado un significado y una dimensión diferentes.

Aunque no siento vocación de trabajar como médium, esto me ha permitido apreciar y a admirar a muchos médiums genuinos, generosos y compasivos que dan consuelo y esperanza a tantas madres y padres que han perdido a sus hij@s. Para mí, darme cuenta durante mi entrenamiento de que yo también puedo “sintonizar” y transmitir mensajes de consuelo a personas que nunca he conocido de sus seres queridos que están al otro lado del velo, me ha servido como prueba innegable de que tod@s somos almas eternas. Esta práctica también ha hecho que aumente mi sensibilidad a recibir mensajes de mi hijo y de mi padre y otros seres queridos que han partido.

He hecho todo lo posible por convencerme a mí misma de que mi hijo sigue estando conmigo, de que está bien y de que un día volveré a encontrarme con él en el mismo plano. Hoy puedo decir que estoy convencida de ello.

 Sé que algun@s de vosotr@s también estáis convencid@s y otr@s queréis estarlo, pero seguís siendo escéptic@s y eso también está bien. No espero que nadie crea a ciegas, sólo porque yo u otr@s digan que es cierto. Existen muchas pruebas científicas de la supervivencia del alma sobre las que podemos leer y seguro que tod@s hemos recibido muchas señales y mensajes innegables de nuestr@s hij@s, ya sea directamente o a través de otr@s, aunque a veces no estemos preparad@s para verlos o aceptarlos.

Pero, por mucho que investiguemos, leamos, nos entrenemos y nos demos cuenta de que existe una cantidad enrome de evidencia innegable, un cierto nivel de resistencia, de escepticismo, sigue siendo natural. Nuestra mente consciente y analítica tiene problemas para creer lo que no podemos percibir con nuestros sentidos físicos.

No podemos tener a nuestr@s hij@s de vuelta en este plano terrenal de existencia pero, cada vez que dudemos, podemos elegir apartar nuestras dudas, porque sabemos que no nos hacen ningún bien; podemos elegir abrirnos a la posibilidad de creer.

Sólo entonces podemos empezar a trabajar para reconstruir nuestra relación con nuestr@s hij@s, a volver a sentir su presencia más y más en nuestras vidas. Creer es una decisión consciente que tenemos que tomar una y otra vez, hasta que nuestra mente consciente acepte esta nueva realidad y tal vez incluso hasta el final de nuestras vidas en este mundo.

La clave del éxito es desechar conscientemente cualquier duda o escepticismo que nos asalte y confiar en que las señales, símbolos y mensajes que recibimos son reales, decirnos a nosotr@s mism@s que esas dudas no nos ayudan y pedir a nuestra mente consciente que nos permita creer y confiar. Si lo haces, poco a poco tendrás menos dudas, hasta que desaparezcan completamente.